dimarts, 25 de setembre de 2012

DETERMINISMES (Un microrelat de Gemma Pellicer)


Si hagués estudiat Art en lloc de Filosofia, en Pedro hauria acabat treballant com a restaurador d’obres artístiques per al museu d’El Prado. Si en lloc d’haver canviat de ciutat, s’hagués quedat a Madrid, un dia a la sortida de la feina, de camí a un conegut restaurant del centre, hauria ensopegat amb la María, circumstància que propiciaria l’ocasió de disculpar-se i, és clar, encetar una conversa, a més d’oferir-li el taxi que estava a punt d’agafar. Si, com diem, canviar la seva ciutat natal per València va impedir-li ensopegar amb qui de ben segur s’hauria acabat convertint en la seva esposa, havent pres la decisió de mudar-se va ensopegar de la mateixa manera –en fi, aquest accident era inevitable– però ho va fer amb la Sonia, a la sortida del teatre, una dona molt bonica però sense l’encant de la María.
D’acord amb aquesta capriciosa ruleta que és la vida, la Sonia, amb qui en efecte es casaria, no només amb el temps aprendria a cuinar unes paelles delicioses, per llepar-s’hi els dits, sinó que a més li donaria tres fills esplèndids: el Miguelito, la María (una pura coincidència) i la Mónica. I així, cada vegada que aquest esforçat professor de Filosofia d’un institut dels afores de València, invités els col·legues a dinar a casa seva, tots ells sense excepció es refugiarien de la falta generalitzada de disciplina en les aules, en els efluvis deliciosos de la paella que la seva dona els prepararia, normalment cada primer diumenge de mes.

Avui en dia, després d’estudiar Filosofia, haver-se casat amb la Sonia i dinar sovint amb la seva família i afins una paella d’allò més bona, no pot evitar sentir de tant en tant una fiblada de nostàlgia per un futur inexistent que mai no coneixerà.


Microrelat extret del recull "La danza de las horas" (Eclipsados, 2012). La traducció és de Jordi Masó Rahola. La il·lustració és "La gran marioneta" de Pablo Ciliberti


DETERMINISMOS

Si hubiera estudiado arte en vez de Filosofía, Pedro habría terminado trabajando como restaurador de obras artísticas para el museo de El Prado. Si en lugar de haber cambiado de ciudad, se hubiera quedado en Madrid, un día a la salida del trabajo, de camino a un conocido restaurante del centro, habría tropezado con María, lo que le habría dado pie a disculparse y, claro, entablar conversación, además de ofrecerle el taxi que estaba a punto de coger. Si, como decimos, el cambiar su ciudad natal por Valencia le impidió tropezarse con quien seguro habría terminado convirtiéndose en su esposa; tras la decisión de mudarse tropezó de igual modo –en fin, era inevitable dicho accidente- pero lo hizo con Sonia, a la salida del teatro, una mujer muy guapa aunque sin el encanto de María.

De acuerdo con esta caprichosa ruleta que es la vida, Sonia, con quien en efecto llegaría a casarse, no sólo aprendería a cocinar, andando el tiempo, unas paellas deliciosas, de chuparse los dedos, sino que además le daría tres hijos estupendos: Miguelito, María (pura coincidencia) y Mónica. Así las cosas, cada vez que este esforzado profesor de Filosofía en un instituto de las afueras de Valencia, invitara a comer en su casa a los colegas, todos ellos sin excepción se refugiarían de la falta generalizada de disciplina en las aulas, en los efluvios deliciosos de la paella que su mujer iba a prepararles, por lo común, cada primer domingo de mes.

Hoy en día, tras estudiar Filosofía, haberse casado con Sonia y comer a menudo, junto a su familia y allegados una paella de rechupete, no puede evitar sentir de vez en cuando una punzada de nostalgia por un futuro inexistente que jamás conocerá.



Gemma Pellicer (Barcelona, 1972) es llicenciada en Filologia Hispànica i en periodisme per la Universitat Autònoma de Barcelona i treballa com a editora i correctora per editorials i institucions. Ha conreat la crítica literària en diaris i revistes com Quimera, i en col·laboració amb Fernando Valls, ha publicat l’antologia Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (2010). Manté el bloc Sueños de la memoria i els seus microrelats han aparegut en diverses antologies. La danza de las horas és el seu primer llibre.

6 comentaris:

  1. Un bon exemple dels relats que conté "La danza de las horas", que aquests dies estic llegint.
    Una abraçada a cadascú

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  2. Este es un micro por cuyas venas circula el registro literario de Gemma. Intimista, evocador -quién no ha añorado alguna vez haber tomado una decisión distinta que hubiese cambiado su vida-, con una respiración narrativa ajustada al clima evanescente que da calor al relato y una maestría destacable para hacer de lo elidido cimiento y joya de la corona del relato.

    Mis aplausos admirados para la autora.

    Un saludo.

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  3. Ostres, qué xulo queda traduit.
    Enhorabona, Gemma!
    També al Jordi per el blog. Justament ahir el meu germà em deia: a veure quan t´hi poses a escriure microrelats en català.

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  4. Así es la cosa. Siempre que tomamos una decisión excluimos otras posibilidades que hubieran cambiado la hoja de ruta. Todo en la vida parece incierto, la incertidumbre es el componente mayor y sin embargo nos educan en las certezas cuando en realidad vamos a vivir en una medio turbulento... Un cuento que es una lección. Un abrazo a todos.

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  5. Muchas gracias a todos por vuestras palabras. Y a Jordi por la traducción y por acogerme en su bitácora.
    Abrazos fuertes

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  6. Lo leí ayer precisamente (estoy leyendo La danza de las horas) y me gustó muchísimo, me fascina y obsesiona el tema de "esas otras vidas" y me ha gustado mucho el enfoque poco habitual del tema en este micro; desde la vida "elegida" y sin mencionarlo se habla de esas otras que pudieron (o serán en algún universo, vete a saber).

    Abrazos a los dos

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